Nacido en París el 7 de marzo de 1936, Gerges Perec creció en un hogar de padres ausentes: su padre murió en combate durante la Segunda Guerra Mundial, y su madre, hermana y abuelos paternos fueron víctimas del Holocausto; Sin embargo, contó con el apoyo de sus tíos y una abuela, quienes lo recibieron en su casa.

Actualmente es considerado uno de los escritores más prolíficos por su talento para describir el espacio y la diversión, y es conocido por ser un malabarista del lenguaje capaz de escribir una obra de poco más de 300 páginas con palabras que prescinden de la e, la letra más utilizada en el mundo Lengua francesa: La desaparición (1969).

Crucigramista, autor del palíndromo más largo de la lengua francesa, amante de los juegos de palabras y la pintura, Perec formó parte del grupo OuLiPo -Acrónimo de Ouvroir de Littérature Potentielle (Taller de literatura Otel) -, grupo de experimentación literaria de los años 60 compuesto por escritores y matemáticos franceses.

Conmocionado por los finales repentinos y el dolor de la pérdida, la personalidad del escritor estaba arraigada en el humor y el miedo al tiempo, símbolos de duelo que lo acompañaron en su escritura desde que se sumergió en la letra y hasta el final de sus días.

Publicó su primera crítica literaria a los 19 años en la revista A Nouvelle Revue Française, lo que le llevó a colaborar con ensayos y reseñas en publicaciones como Les Lettres Nouvelles, entre otras.

Lector voraz, sus principales autores incluyen a Kafka, Jules Verne, Iris Murdoch, Raymond Queneau, Fitzgerad, Paul Valéry Larbaud, Flaubert, Joyce y Thomas Mann.

Representante del llamado Nouveau Roman –Estilo literario cargado de modernidad y basado en la experimentación–, su marca destaca por valorar los momentos de diversión, diversión y alegría, desarrollando una atmósfera de nostalgia y atención al detalle.

Consagrado como un autor excepcional que encontró en la literatura un compañero etéreo, un canal de comunicación y escape, Georges Perec falleció el 3 de marzo de 1982 en Ivry-sur Seine, a la edad de 45 años.

Por José del Prado

Periodista y escritor