Leer Los cantos de Maldoror no es una tarea sencilla: requiere que el lector se libere del disgusto e incluso del prejuicio; cuando el lector lo haga, sin duda quedará asombrado por la prosa (aunque fatalista, aunque exageradamente erótica y destructiva) de este autor que todavía es bastante desconocido, pero que tiene un estatus gigantesco entre sus admiradores, entre ellos Roberto Bolaño, por ejemplo, quien manifestó en varias ocasiones su devoción por este “conde” franco-uruguayo de finales del siglo XIX.

En la prosa poética de Lautréamont la elección de las alegorías suele ser inusual. Según las notas del editor, el mismo autor decidió reemplazar el nombre de un personaje (Georges Dazet, un verdadero amigo) por animales, que asumen características anómalas frente a los protagonistas de cada sección de los seis Cantos que componen la obra. Y de la voz de Maldoror, que es quien en momentos articula la narración, vemos persecuciones, deseos irracionales, destructivos intercalados con hermosos pasajes literarios.

Sin embargo, Maldoror es más que un maníaco o un cuasi nihilista. Hay que ver la prosa poética y demencial que impregna estas páginas, las situaciones que involucran animales (¿y hechizos?) que nos resultan innombrables, pero, sobre todo, la soledad y el ingenio malicioso de este ser humano ante Dios…

Lautréamont canta no solo contra la tradición, sino también contra la religión, contra el Todopoderoso, contra el mal, contra los hombres, contra la razón y contra cualquier imposición lógica y coherente, contra la belleza y también contra las virtudes morales. Para los surrealistas se convierte en el gran referente. Los Cantos eran caos y desorden, escribían sin ninguna barrera de lógica y racional, eran escritura automática, sin veto alguno a la creatividad, no había barrera que los impidiera en su plenitud como obra de arte libre. Los Cantos de Maldoror revelan un arte subversivo, contundente, polémico, alucinado, onírico, grotesco, repulsivo, perverso, sin sentido y, sobre todo, único.

Por José del Prado

Periodista y escritor