El escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, decidió en 2019 contarle al público una historia que ocurrió durante la Guerra Fría y utiliza la ya acostumbrada fórmula realidad y ficción.

La obra habla del golpe de estado que se dio en Guatemala la noche del 18 de junio de 1954, cuando casi 500 solados al mando del coronel Carlos Castillo Armas habían cruzado la frontera desde Honduras con un único objetivo: poner fin al gobierno de Jacobo Árbenz. El libro se sustenta en las consecuencias sociales no solo para el país sino para América Hispana en su conjunto.

Aunque desconocido para el gran público, y a pesar de aparecer de forma muy poco ostentosa en los libros de historia, probablemente las dos personas que más influyeron en el destino de Guatemala y, en cierta medida, de toda Centroamérica en el siglo XX fueron Edward L. Bernays y Sam Zemurray, dos personajes que no podrían ser más diferentes entre sí por sus orígenes, su temperamento y su vocación.

La novela es sin duda histórica y manifiesta la apuesta del escritor peruano por intentar comprender mejor el mundo contemporáneo en el que vivimos. Para Vargas Llosa, la caída Árbenz, presidente de Guatemala electo democráticamente, fue fundamental para la radicalización política que está cada vez más vigente en la actualidad.

Árbenz cayó gracias a un golpe militar cuidadosamente orquestado, dejando a Guatemala en una peligrosa situación política y social.

En cuanto a los personajes, son algunos de los mejores que ha creado el autor. En particular, Johnny Abbes García, un dominicano que tiene una conexión oscura con la desaparición de Castillo Armas mientras trabajaba para el Generalísimo Trujillo. Sí, la conexión de La fiesta del chivo no podía faltar.

En el último capítulo, Vargas Llosa entrevista a uno de los personajes principales, una ex Miss Guatemala, Marta Borrero Parra. También era la amante de Castillo Armas, pero fue extraída de Guatemala cuando murió Castillo Armas. ¿Cómo? ¿Quién? Su respuesta y sus opiniones revelan ese lado oscuro de la participación estadounidense en todo este conflicto.

A los 84 años, el peruano Mario Vargas Llosa se presentó con una novela política, una novela histórica sobre Guatemala en la década de 1950. Hablando así, parece algo alejado de nuestro tiempo y espacio, pero no es así. El Premio Nobel de Literatura 2010 advierte, en el primer párrafo, que se trata de personajes que influyeron mucho en el destino de Centroamérica en el siglo XX. Por extensión, siendo también nosotros hispanoamericanos, nada en el nuevo libro nos resulta ajeno, para bien o para mal.

 

Por José del Prado

Periodista y escritor